Deep Web para principiantes y curiosos

Actualmente en muchas películas o programas de TV (más bien series de Netflix, eso de TV sonó a viejo) escuchamos cosas como: “sucedió en la deep web” “pagaron con bitcoins a los hackers en la deep web” “entró a la deep web y no salió” ” la deep web es un lugar fuera de la ley” etc..

Por lo que el objetivo de este post es realizar una explicación de lo que es la deep web y algunos de los misterios que encierra (de una manera superficial) para que cuando volvamos a escuchar este término, no nos agarren desprevenidos y sepamos de que nos están hablando.

Es importante recordarles que en el Internet que navegamos la gran mayoría de nosotros, los buscadores como Google, Bing y Yahoo solo han indexado e integrado en sus bases de datos un máximo del 30% de todo lo que existe en la red. Lo demás se encuentra en la deep web, y en este video haremos una visita a una parte de lo que podemos encontrar ahí.

Saludos

El contenido del presente video es para efectos meramente ilustrativos y pedagógicos. Se recomienda discreción y de ninguna forma se incita o se invita a la comisión de algún ilícito pues tan sólo se ilustran conceptos. Se recomienda que en el caso de menores de edad no accedan a la deep web y que siempre naveguen acompañados de un adulto, su padre o tutor y que sigan estas recomendaciones: http://asi-mexico.org/sitio/index.php.

El acceso a este video es responsabilidad de quien lo accede y ve, y su contenido no representa ninguna posición de las marcas o empresas en las que participa directa o indirectamente su titular.

Amsterdam, sus bicicletas y un geek

De nuevo en Europa, esta vez a Amsterdam, al evento del IBC 2017, donde se presentan todos los temas relacionados con broadcast digital y entretenimiento online. Pero esta vez no hablaré del evento, sino de una de las experiencias paralelas que se viven en Amsterdam de día (de noche no, porque este es un blog para todo público).

En el capítulo anterior hablaba sobre mi experiencia de rentar bicis bajo el modelo de suscripción, pero para mi sorpresa, aquí en Amsterdam, existe el modelo onDemand (sólo pagas por el tiempo que la uses). Quieres una bici y estás cerca de ella… ¡tómala, papá! O camina y ve por ella, ya que están dispersas por toda la ciudad, sin estaciones oficiales para estacionarlas o recogerlas, sólo aparcadas en la calle.

Así que madrugamos para perseguir la chuleta (esta vez en bicicleta), les comparto parte de la experiencia.

Bajo la perspectiva con la que me gusta evaluar este tipo de tecnologías y mi correspondiente experiencia como usuario (CX), lo resumo en:

  • Useful: Sí resuelve un problema de movilidad para quien no quiere usar transporte público, auto o simplemente quiere hacer algo de ejercicio y no tiene una bici a la mano.
  • Usable: A través de una App puedes registrarte en la plataforma (no hay que ir a alguna oficina o dejar documentos), sólo es cuestión de registrar una tarjeta de crédito y listo. Lo único tedioso fue cuando intenté ingresar una tarjeta VISA y no pasó, después una MasterCard y tampoco; pero con AMEX el proceso fluyó sin problema.
  • Delightful: Sólo pagas por el tiempo que la uses, y como la ciudad es un desorden bien organizado, siempre encontrarás una bici cerca de ti. Además de que ayudas al medio ambiente, quemas algunas calorías, y en algunos casos, hasta puedes llegar a sudar la cruda (dicen).

Y bueno, el día termina y comienza la noche. ¡Vámonos!

Saludos desde el futuro

Bicicletas, apps y geeks en Oslo (parte 1)

Generalmente cuando viajo me gusta explorar las ciudades saliendo a correr por las mañanas para identificar puntos de interés tal vez no tan convencionales y tener otra perspectiva de las ciudades. Esta ocasión cambió la rutina, afuera de mi hotel en Oslo, había un rack de bicicletas para rentar (sin mayor novedad, ya que en muchos lugares hay).

Me acerqué y revisé el proceso de renta. Ahí me comenzó a gustar la idea, ya que para hacerlo se requería una app (Bysykkel), que era la encargada de desbloquear la bici.

La instalé, agregué mi número de tarjeta de crédito, mi número de teléfono y listo, a conocer Oslo en dos ruedas.

Algo interesante del sistema es que sólo puedes usar la bici por 45 minutos y luego debes estacionarla. Si te pasas del tiempo se te penaliza con un cobro extra en la cuota por día y así garantizan un cierto nivel de disponibilidad para los usuarios.

La ventaja es que hay tantas estaciones para dejarla que no es mayor problema. Sólo abres la app y ves cuál estación tiene espacio disponible.

El proceso funciona igual a la inversa (para recoger una bici), por ejemplo, estás en la Ópera de Oslo y quieres ir a otro lugar: abres la app y localizas la estación más cercana a ti, donde existan bicis disponibles.

Este modelo de negocio basado en suscripción, te permite N viajes menores de 45 minutos incluidos en el periodo que elegiste y resulta interesante por la base de suscriptores que pagan su “fee” mensual o semanal.

Desde la perspectiva que me gusta evaluar estas implementaciones de experiencias de usuario (CX) y tecnología diría:

  • Useful: sí resuelve un problema de movilidad para quien no quiere usar transporte público, auto o simplemente quiere hacer algo de ejercicio y no tiene una bici a la mano.
  • Usable: a través de un app, puedes registrarte en la plataforma (no hay que ir a ninguna oficina y dejar papeles como en CDMX),  sólo es cuestión de una tarjeta de crédito y listo.
  • Delightful: desde la perspectiva del servicio/producto, las bicicletas son ligeras y además  hay múltiples estaciones para recoger/entregar tu bici y sacarle jugo a la plataforma, no importa si eres turista o local.

Así que bueno, a seguir dando el rol.

¡Saludos, banda!

Manuel de la Torre

@diosnegro @iainteractive

Utilizando la tecnología para reducir el tiempo en filas y mejorar la experiencia del usuario

Hace unos meses viajé a Hamburgo y durante la escala, en Amsterdam Schipol, me encontré con estos kioscos para pedir alimentos de Mc Donalds.
La interfase es bastante amigable y clara, lo que a mi parecer permitía fluir el proceso de compra entre las personas que la estaban usando. Estos kioscos son bien aceptados por la gente, pero hay una gran mayoría que prefiere seguir el método tradicional y hacer fila.

Al usar el kiosco, tu pedido entra en el proceso de producción junto con los que fueron solicitados en el mostrador. En esta pantalla puedes ver el estatus de su preparación.

Si la fila es menor a tres personas, el proceso de pedir alimentos es mucho más rápido directamente en el mostrador que con la plataforma, pero la ventaja del kiosco es que te ofrece tiempo de pensar qué quieres y te permite ver todas tus opciones, sin tener que decidir rápido por que hay gente detrás de ti.

Dentro de IA interactive veníamos trabajando en una iniciativa similar con Cinépolis®, pero este kiosco debería de complementar la experiencia de compra de boletos con la de alimentos.

Lo bueno de ser el segundo en lanzar una iniciativa digital es que lo puedes hacer mejor que el primero.

Encontrar este tipo de plataformas en operación, como la de Mc Donalds, te da algunas nuevas ideas para afinar tu concepto, ya que como sabemos un proyecto en papel o en Power Point se ve fácil, pero el reto principal es integrar la tecnología con los sistemas, con sus procesos y con la gente que los opera, para ser consistentes con la oferta de valor al cliente.

Las interfaces del usuario o UX resultan claves para lograr engagement con el cliente, y pueden crearse y probarse de distintas formas o estilos, pero sin perder de vista que el objetivo no sólo es ser cool, sino que se logre el objetivo de la mejor manera. Digamos que el UX  es la capa que pone “guapa a la novia”, pero sin perder de vista que “aunque la mona se vista de seda, mona se queda (cuantas veces hemos visto apps muy bonitas, pero que no logran concretar el objetivo)”.

Creo que aquí es donde hace fit o click una agencia como IA interactive, ya que no sólo nos enfocamos en la usabilidad de lo que hacemos, sino en que resuelva el problema para lo que fue pensado, y aquí es donde intervienen los sistemas, procesos y personas (que gran parte de las agencias ignoran o desconocen).

Vámonos, que aún es tiempo de rentar mi peli en Cinépolis Klic® para cerrar el día.

Saludos

Manuel de la Torre

 

Conociendo la experiencia de CMX VIP, vía su app (Cinemex Miami junio 2017)

Después de terminar unas reuniones de trabajo, aproveché para darme un tiempo e ir a conocer la incursión de Cinemex en USA: CMX. Ellos tienen, entre otras cosas, una aplicación móvil como la que desarrollamos para Cinépolis®, que vende boletos y alimentos. Y aunque ya la habíamos analizado, era momento de ver cómo se integra a los procesos del cine, que siempre es una de las zonas retadoras.

A continuación, el proceso para realizar la compra de un boleto y pedir una fresca chela para el calor que nos acompaña.

Una de las primeras observaciones es que el catálogo de productos está muy reducido (tal vez a los productos más pedidos) y no ofrece distintas presentaciones.
Pero bueno, listo con mi boleto (aunque la integración con UBER no funcionó), ¡vámonos!

CMX está en un nuevo centro comercial muy moderno: Brickell City Center.

Y bueno, llegó el momento de hacerla de mystery shopper para entender qué pasa detrás de la app.

Cuando llegué, me recibió una hostes y me preguntó si ya tenía boletos, le comenté que sí, que estaban en mi teléfono, y me dijo que era necesario ir a la taquilla para cambiarlos por papel, ¿en serio? Bueno, me formé y me dijo la señorita de la taquilla que, como había comprado alimentos en mi reserva, me debía de dar otro recibo (no sé para qué, pero bueno), y me comentó que al entrar a la sala le dijera al de la puerta que había pedido alimentos por Internet, para asegurarme de que no se fueran a olvidar de mí.

Como aún faltaban unos 40 minutos, vi un llamativo bar adentro, por lo que procedí a continuar con mi investigación y tomar mis notas desde la barra, un poco desangelada, pero surtida.

Lo que me llamó la atención fue una gran pantalla, donde además de anuncios, ponían cortos de las películas, como para ir calentando motores.

Y bueno, llegó el momento de entrar a la sala y, siguiendo las instrucciones de la taquilla, le comenté que había pedido mi orden por Internet, vio mi papelito y me dijo: “Pásele, joven”, o algo así.

Las salas no son nada espectaculares, comparadas con los Cinépolis Luxury Cinemas (aún le falta a estos chavos), pero cumplen, son cómodos lugares.

A los 15 minutos llegaron con mi chelita y unas palomitas gratis, de hecho, pensé que era un error, pero no, me comentaron que eran de cortesía.

Ya entrados en la película había que probar otro proceso: pedir alimentos durante la función, y dado que la variedad era reducida, en comparación con el menú completo impreso, la pizza me hizo ojitos, así que la pedimos.

Y en 20 minutos ya había llegado mi orden. Nunca se les recordará por las pizzas, pero no era mala.

La película llegó a su fin y con ella, también mi rol de mystery geek shopper.

Creo que los de CMX están haciendo un mejor trabajo comparado con que hace Cinemex en México, moviéndose con mayor velocidad y  salido de su rezago tecnológico de cara a la experiencia del cliente.

La tecnología mejora como primer punto de contacto el engagement con sus visitantes, pero el momento de la verdad es cuando se interactúa con los procesos para lograr una experiencia integral, por eso es muy importante estar alineados entre lo que se quiere hacer, lo que se puede y lo que se hace.

Saludos

Manuel